Se llama conducción preventiva y es una técnica que cualquier persona al volante debería practicar y poner en funcionamiento cada vez que se sitúa tras el volante. Porque en carretera no vale lo de «vivir el presente», sino que siempre hay que ver «más allá» y, de alguna forma, anticiparse al futuro o lo que va a pasar o a la que creemos que puede pasar.
Para conseguirlo, tal y como recuerdan desde la DGT, hay algo básico y fundamental, como es «dominar la observación» y mantener una buena distancia de seguridad con los vehículos que nos rodean, en especial los que circulan por delante nuestro. ¿Eso que te permitirá? Pues, ante todo, ganar tiempo a la hora de reaccionar y poder solventar sin apuros alguna situación comprometida.
Por ejemplo, acerca de la distancia de seguridad, la DGT habla de que en carretera, como mínimo, lo suyo es mantener una distancia de dos segundos respecto al coche que te precede, lo cual puede servir para evitar muchas colisiones por alcance si el vehículo que va por delante frena de repente. Pero ojo, porque esos dos segundos pueden no ser suficientes en todas las circunstancias y escenarios.
Así, en caso que haga mal tiempo y el suelo esté mojado, debes ampliar ese margen hasta los tres segundos o más. Por otro lado, en carreteras de un solo carril por sentido, y si no tenemos intención de adelantar a un vehículo que nos precede, también debemos dejar ese margen o distancia: eso permitirá que si alguien, a su vez, nos adelanta a nosotros, esa persona tenga espacio suficiente para regresar al carril con seguridad.
Por último, la DGT habla de los tramos donde una colisión múltiple puede tener consecuencias de la mayor gravedad, como dentro de un túnel. Pues bien, en esas situaciones es bueno dejar hasta 100 metros de separación o cuatro segundos de intervalo.
Por supuesto, también relacionado con lo que es guardar las distancias, está la norma fundamental de centrar nuestra atención. ¿Cómo se consigue? Por ejemplo, ten en cuenta hacia dónde diriges la vista cuando conduces: no se trata de mirar justo lo que hay inmediatamente por delante de tu vehículo, sino que debes ver ‘más allá’, porque eso te puede aportar una valiosa información.
La importancia de la ‘mirada muy al frente’ (y a los lados)
Y no todo se trata de mirar siempre hacia adelante: Es bueno saber, en realidad, todo lo que pasa a nuestro alrededor cuando vamos al volante. Por ejemplo, mirar por todos los retrovisores con rápidos vistazos pero bastante frecuentes, sobre todo si hay mucho tráfico en la zona. Tampoco hay que olvidar que los espejos, por fundamentales que resulten, no lo cubren todo y existen los ángulos muertos.
Es verdad que la tecnología ha hecho que ya existan dispositivos que te pueden avisar de la presencia de un coche cerca del tuyo, pero fuera de tu campo de visión. Con todo, no es mala idea llegado el caso girar ligeramente la cabeza para ver si tienes algún vehículo en uno de tus laterales.
Y aunque suene de los más obvio, no está mal recordarlo: Para centrar la atención, es ideal eliminar las posibles distracciones. Cuando conduzcas, debes prescindir por completo del móvil, no manejar la radio o el sistema de navegación, pedir a tus acompañantes (cuando los haya) que no te distraigan y, por supuesto, intenta no conducir cansado, porque no solo tu atención: también tus reflejos y capacidad de reacción disminuirán de manera notable.

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